





La vela determina el tono del ambiente porque permanece encendida más tiempo. Prefiere ceras limpias, mecha adecuada y fragancias sutiles que no saturen. Ubícala lejos de corrientes intensas, controla la altura de la llama, permite que el “pool” se forme parejo, y deja que su calidez sostenga a las notas posteriores sin imponerse jamás.
Los aceites esenciales aportan matices vivos y ajustables. Empléalos en difusor con agua siguiendo diluciones conservadoras, comenzando por pocas gotas y ciclos cortos. Cambia combinaciones según propósito: claridad mental, consuelo emocional, creatividad lúdica. Escucha tu respuesta corporal y atenúa si notas pesadez olfativa, resequedad ambiental o distracciones innecesarias en la respiración.